domingo, 31 de octubre de 2010

Calaveras del COLLHI

En un dos de noviembre
la Flaca quería llevarse
muchas almas como siempre
pero que no fueran tan triviales.

Buscando estaba la Flaca
y no encontraba donde había
de ese tipo de gente
que pensaba y que leía.

Le dijeron que en Puebla
en una universidad
en la facultad de Letras
quizá algo podría encontrar.

Fue corriendo desesperada
y en el COLLHI encontró
un olor a hierba mala
y por eso se quedó.

Al primero que encontró
fue al llamado Hugo
pero sólo se mareó
al no entenderle ni jugo.

Caminando fue la Flaca
y se encontró a Dalita
la escuchó insultarla
y con miedo huyó la flaquita.

Sin embargo a lo lejos
vio a dos grandes amigas
y pensó que era hora
de llevárselas toditas.

Eran Ely y Cecy
que cantando estaban
más al verlas tan emocionadas
decidió dejarlas encantadas.

No tenía más remedio
que recorrer el lugar
aunque había mucha gente
no se sentía normal.

Pudo ver a lo lejos
a la pobre de Cristina
quien tranquila leía
y la jaló pa'la esquina.

Siguió adelante la Muerte
pues alguien le había contado
que Diego era un buen chico
pero estaba extraviado.

Al buscar vio a Samantha
quien apurada escribía
un cuento de "santas"
pero eso no la convencía.

Junto a ella su hermanita,
que no tenía que hacer
no paraba de hacer un circo
sin pensar en el deber.

Más cerca estaba la Muerte
de regresar al panteón
pues sólo no encontraba
lo que deseaba su patrón.

Más decidió que debía
en un arranque de enojo
llevarse a todos los estudiantes
que viera con los huecos de sus ojos.

Y así comenzó a lleváselos
sin importar lo que fueran
lingüistas, literatos o maestros
todos fueron al infierno.

La fiesta se hizo en grande
con los grandes que se fueron
los estuvieron esperando
aquellos que se murieron.

Los grandes escritores del siglo,
los que murieron hace años
los que esperaron que el cielo
les mandara un buen invitado.

Se llevó la muerte a los estudiantes
y a los maestros de letras
y ahora la Muerte contenta
presume su gran proeza.

Lo que no sabe la parquita
es que no hizo nada
pues en México estamos
que nos lleva la Chingada.

El infierno no es un castigo,
les sirvió de descanso
así no siguen criticando
los errores ni pleonasmos.

Los del COLLHI están contentos
pues tuvieron un buen fin
a la Muerte le ganaron
y celebraron un festín.

Ahora vemos en los huesos
a aquellos buenos amigos
a Alberto y a Machorro
a Mu y al Salvadorcito.

No falta ninguno y todos opinando
el día en que el infierno se termine de apagar
nos echamos unos buenos churros
y volvemos a empezar.

Quizá faltaron nombres pero podemos completarlos, no creen? Con mucho cariño, jóvenes del COLLHI!!

Calavera de Klau

Klau muy ilusionada
mirando carnes reía,
más no se percataba
que la Muerte la veía.

Se la llevó por encargo
a la pobre mala mujer
pero olvidó, sin embargo
lo que debía padecer.

Llegó Klau al otro mundo
y con mucha coquetería
conquistó a los muertos
e hizo mil fechorías.

Ahora la Muerte llora
y muy arrepentida
maldice la hora
en que se llevó a mi amiga.

lunes, 25 de octubre de 2010

Benditas ánimas de la noche, la luz de la luna ilumina mi rostro, tatuado de lágrimas que se asemejan a tus ojos. Mis manos se aceleran y buscan tu cuerpo, no está.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Somos lo que el tiempo nos dictó, en otros lugares, en otros momentos y estamos aquí y ahora viviendo de absurdos silencios, molestos enojos e inusitadas palabras que se van perdiendo en la inmensidad del espacio entre tú y yo.