sábado, 22 de agosto de 2009

¡Qué difícil!


¡Qué difícil escribir cuando ya te has ido! Te marchaste, amor, dejando a tu paso infinidad de momentos. Tu estela aún la percibo y la persigo pero ya no lleva a ti. Esa luz cristalina de tus ojos no la tengo aquí, se fue ayer, cuando el manantial de amor lo gritó <<¡¡No te amo lo suficiente!!>> y me pregunto cada noche ¿Cuándo es suficiente? Nunca. Esa persona a la que amamos lo merece todo y nunca será suficiente lo que hagamos.

¿Sabes? Aún te amo aunque en ocasiones pareciera que no siempre lo hice pero lo hice desde hace años. El amor que te tengo es grande y muy fuerte, podría decir que nada lo destruye pero sería presuntuoso. Te amo sólo y tan sólo por muchas razones, podría pasarme la noche diciendo y escribiendo pero hay una principal: Tú eres un hombre, de verdad lo eres, pocos han sido sinceros, pocos han infundido confianza, alegría.

Sé que al final de todo esto, en muchas ocasiones eras mi bienestar, el auxilio y ahora me doy cuenta de que eres el amor.

Te amo y te amaré mucho más, pero hoy sólo es el fin de esto y el inicio de lo nuevo, el inicio de lo real...

Te amo siempre, sobre todo cuando estás lejos, cuando te siento cerca, cuando llegas y permaneces y también cuando te vas. Siento tus manos sobre mi piel, tus caricias tan sinceras y sé que me amas, pero sólo el tiempo lo dirá, mi buen amigo que nunca me defrauda. Si nuestro amor es grande, perdurará; si los cambios lo ameritan, funcionará; si tu vida y la mía tienen que unirse, pasará.

¡Qué difícil saber hasta ahora que en realidad te amo! Hemos pasado mejores momentos después del final. Soy tuya hoy y mañana y pasado mañana y después de pasado mañana. Me llevas contigo en tu piel, en tus manos, llevas mi esencia, llevas parte de mí, llevas mi alma acompañándote y cuidándote siempre, llevas mi aliento en el tuyo, mi mirada en tus ojos y yo, yo sólo llevo mi amor por ti, el que camina, el que protege mis sueños y el que llora poco a poco sin poder dormir.

jueves, 20 de agosto de 2009

Vida muerta

Y no queda nada, sólo el vacio de mi cuerpo y de mi alma. He muerto en vida, he muerto y estoy en un profundo hueco que no se acaba, que se rie de mí. Ese rostro de carne y hueso que se carcajea, que me dice una y otra vez que no soy yo, que estoy muerta y que nada ni nadie puede regresarme a la vida.

Su rostro se burla de mí en las noches y en los días, en los sueños y en las realidades. Miles de rostros se rien de verme tendida sin poder moverme, y todos me dejan ahi, vencida, cansada, esperando la mano que me ayude a levantarme, el oido que me escuche y la mueca de gracia que me aliente. Nada pasa, sólo el viento que se va llevando uno a uno mis huesos blandos, intactos.

Al llegar allá a entrgar las cuentas, sé que no hice nada, que lo di todo por todos y nada pasó. Lo he dado todo en la vida y sólo tengo angustia y desesperación, por eso estoy muerta, muerta en vida, sin poder respirar, sin negarle a nadie nada, sintiendo todo y llorando por morirme sin saber por qué...